Agua de mar, crónica de una iniciativa. Imprimir
Jueves, 24 de Abril de 2014 19:21

(Parte 1)

Red de Dispensarios Marinos ha tratado a más de ocho mil nicaragüenses.

Rodolfo Estrada Hurtarte

  

Hará cuatro años, mi familia y yo nos enteramos de las virtudes curativas y nutritivas del agua de mar, cuando ésta se consume especialmente por la vía oral. Accedimos por la red  a valiosa información sobre el tema y, como consecuencia, empezamos a consumirla notando rápidamente su excelente impacto para la salud, por sus efectos en la cura de distintas enfermedades.

 

Aprendimos sobre los paradigmas, como que el agua de mar está contaminada, o que su consumo es dañino para el sistema renal y para las personas que padecen de hipertensión arterial. Éstas y otras afirmaciones no pasan de ser simples creencias sin base, cuando se estudia a fondo la acción de la biología y la fisicoquímica marina que es extensa, perfecta y contundente como el mismo mar.

Según los resultados clínicos logrados repetitivamente en los Dispensarios Marinos, a cargo de la doctora María Teresa Ilari Valentí, médico internista de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, con más de 30 años de experiencia, directora de la Red de Dispensarios Marinos en Nicaragua, demuestran que la ingesta del agua de mar ha mejorado ostensiblemente enfermedades infecciosas y de diferente naturaleza, como hemorroides, estreñimiento, insomnio, úlceras varicosas, osteoporosis, colesterol, hipertensión arterial, enfermedades de la piel, asma y hasta la enfermedad renal crónica (bajo estricto control médico), conforme resultados clínicos del “antes y el después” en los Dispensarios Marinos bajo su dirección.

 

Muy recientes estudios estadísticos sobre el poder nutritivo del AM en niños, específicamente sobre el impacto en el incremento de peso y talla, así como en la capacidad de aprendizaje, realizados en la Clínica Santo Domingo, a cargo de Ilari Valentí, demuestran su incidencia positiva sobre estos factores inherentes a los cuadros habituales de desnutrición en las zonas rurales pobres, semejantes a las que existen en los cuatro puntos cardinales de nuestro país. 

 

Después de validar nuestra propia experiencia, tomando agua de mar todos los días, convidamos a familiares y amigos, lo cual corroboró lo que muchos científicos a través de los años habían descubierto en este recurso natural, que además de ser de rápido efecto, ayuda grandemente a mantener la salud resolviendo por sí sola, muchas enfermedades. Además, es gratis para quien lo recoge del mar, y nunca se acaba.

 

René Quinton, científico francés, a principios del siglo pasado fue uno de los más destacados estudiosos, cuyos hallazgos colocaron al agua de mar como recurso cien por ciento natural de enorme impacto positivo en la salud de las personas, animales, e incluso las plantas. Demostró entre otras cosas, que el agua de mar isotónica  (mezclada con agua pura), es el único medio natural en el que los glóbulos blancos pueden vivir y multiplicarse. Creó así el llamado suero Quinton, para tratar a miles de personas enfermas de cólera, malaria, tifus, tuberculosis, así como a muchos heridos durante la I Guerra Mundial. 

 

Volviendo a Guatemala, y por nuestro trabajo directamente en las zonas rurales de nuestro país, hemos conocido de cerca el caso muy común de la desnutrición crónica y aguda, y de su enorme incidencia negativa en la capacidad de aprendizaje, además de las muertes de miles y miles de niños, ancianos y otras personas vulnerables. Propusimos por eso a varias entidades sumarse a un esfuerzo por promover el agua de mar en grandes sectores de nuestra sociedad, que la necesitan para curar muchas de sus dolencias. Buscamos directa y formalmente a varias instituciones relacionadas, tanto públicas como privadas; pero  el silencio o frases superficiales de poco contenido, fueron la única respuesta; esto nos ocurrió hasta en la Junta Directiva de nuestro Colegio Profesional y en instituciones como Cáritas de Guatemala, uno de los brazos sociales de nuestra Iglesia.

 

Tomamos entonces, a título personal, la iniciativa de facilitar la visita de la doctora María Teresa Ilari a Guatemala, quien coordina la red de dispensarios en Nicaragua, con base en la Clínica Santo Domingo, auspiciada por la Orden Jesuita y que recibe importante apoyo parcial del Ministerio de Salud de aquel hermano país, manejando los expedientes de más de 8 mil casos de personas tratadas, cuyas dolencias, en su gran mayoría, han sido totalmente resueltas.

 

Con el importante apoyo de varias personas de mucho sentido social, amigas nuestras, fueron impartidas tres conferencias magistrales entre los días 6, 7 y 8 de enero recién pasado. Dos de ellas tuvieron lugar en uno de los salones de la Parroquia Inmaculado Corazón de María, en el Periférico Sur, donde un excelente parroquiano pagó el alquiler del local, y otro contribuyó con el equipo de sonido. Una conferencia más fue celebrada en la ciudad de Mazatenango, auspiciada por el señor gobernador de Suchitepéquez, ingeniero agrónomo M.S. Danilo Ovando Samayoa. Asistieron más de 200 personas entre profesionales de distintas ramas, y vecinos de las comunidades aledañas. Significó una actividad de larga duración, para compartir a detalle y con base a experiencias clínicas directas, lo importante del agua de mar para la salud de las personas. (Lea la segunda parte y final en una próxima edición).

 

Ingeniero Agrónomo, Colegiado No. 40

 

restradahurtarte@gmail.com


FUENTE: DRA. MARÍA TERESA ILARI, NICARAGÜA.